| @ al autor |
|
@ enviar a un amigo |
Todos se miran pero nadie se toca.
El que firma (o no firma) este artículo está a punto de irse a cenar con unos amigos. Luego saldrá de copas y y se moverá por unas horas sin ningún plan trazado ni imposiciones horarias, que es algo de la noche que siempre me ha gustado. Quedas a las 21.15 en el restaurante. Después, vete a saber. Los que hoy cenamos estamos a medio camino entre los 30 y los 40, con lo que ya llevamos unos cuantos años cenando y copeando por la ciudad. La noche puede ofrecerte muchas cosas, pero las que no olvidas jamás son aquéllas en las que a altas horas de la madrugada, alguien empieza a desnudarse delante ti. Tanta copas, tanta cena, tantos éxitos de los 70, 80 y 90.... qué cojones, lo que anhelas cualquier noche es acostarte con alguien. Sé que de aquí a unas horas estaré en algún local con una copa en la mano y muchas ganas de follar. Veré a muchas mujeres guapas, que se han perfumado, maquillado y elegido con riguroso cálculo el modelo que llevan. Repasan su aspecto cada vez que un escaparate les brinda la oportunidad. Como haré yo. Me pondré una camisa oscura que es de mis preferidas, apuraré el afeitado y me voy a perfumar el cuello y los cojones (es un detalle para con quien pueda darse una vuelta por mis cojones de aquí a unas horas). Además estreno zapatos, me ducharé por tercera vez y antes de salir de casa me miraré al espejo de frente y de ambos perfiles. Un escenario de cine, pero luego está la realidad. No nos acercamos los unos a las otras, ni siquiera tras algún cruce de miradas reincidente que podría invitar al optimismo moderado. No. La estadística me dice que se folla una de 5.456 noches. Por eso cuando ocurre hace tanta ilusión y se lo cuentas a todo dios execpto a tu pareja -en caso de que la tengas-. El resultado es penoso. Acabas pensando que has derrochado dinero, salud y horas de sueño, y que visto lo visto, vale la pena probarlo en el gimnasio, en la cafetería o en la parada de el autobús. La noche está mitificada. Y a mi edad y teniendo en cuenta que cada vez llevo peor los locales nocutrnos, ir a dormir tarde y levantarme con resaca,conocer a alguien en una discoteca puede ser contraprudecente, pues igual es alguien a quien le gusta la noche y si salgo con ella puede arrastrarme a un mundo del que me estoy poco a poco borrando. Así que nada, que hoy saldré, beberé, me pondré cachondo mirando escotes, culos y ombligos, luego me iré a casa de la mano de mis ganas de follar, me haré una buena paja si no he bebido demasiado y si me levanto antes de que cierre el quiosco, podré desayunar con las noticias del día y un donut del día anterior. Y pensaré bebiéndome el café que esto sí es vida, que lo tengo todo. Bueno, miento; todo no. Solamente faltas tú. |
Los comentarios de los usuarios no se corresponden necesariamente con la opinión de www.iespai.com. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.